El convenio regulador

El convenio regulador requerirá de aprobación judicial, y nunca deberá ser dañoso para los hijos.

Dicho convenio se constituye en elemento determinante de la producción de los efectos y consecuencias del procedimiento y de la sentencia judicial, principalmente en tres aspectos:

  • Para ordenar las consecuencias del procedimiento de separación o de divorcio iniciado y tramitado mediante acuerdo de los cónyuges, en cuyo caso la presentación de la demanda exige necesariamente acompañarse de la propuesta de convenio.
  • Puede sustituir a las medidas provisionales estrictamente judiciales durante la tramitación del pleito de nulidad, separación o divorcio.
  • Puede sustituir también los efectos accesorios de las sentencias de nulidad, separación y divorcio que, en otro caso, habría de decidir el juez.

En este sentido, el convenio regulador deberá contener, al menos, los siguientes extremos:

  • El cuidado de los hijos sujetos a la patria potestad de ambos, el ejercicio de ésta y, en su caso, el régimen de comunicación y estancia de los hijos con el progenitor que no viva habitualmente con ellos.
  • Si se considera necesario, el régimen de visitas y comunicación de los nietos con sus abuelos, teniendo en cuenta, siempre, el interés de aquéllos.
  • La atribución del uso de la vivienda y ajuar familiar.
  • La contribución a las cargas del matrimonio y alimentos, así como sus bases de actualización y garantías en su caso.
  • La liquidación, cuando proceda, del régimen económico del matrimonio.
  • La pensión que correspondiere satisfacer, en su caso, a uno de los cónyuges.






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